Cantos, representaciones teatrales, pláticas de motivación, reuniones sociales con tinte religioso, son las actividades que encontré en aquellas iglesias que visité en mi juventud espiritual (cuando apenas me iniciaba en el evangelio). Me pareció que lo único que se buscaba era mantener entretenidos a los feligreses. La mayor parte de temas versaba en "no hagas esto", "no hagas aquello", "esto es lo que puedes hacer", "esto es lo que no puedes hacer", "esto es lo que debes creer", "esto es lo que no debes creer", etc. etc. Muy esporádicamente se hablaba de Jesús el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. En verdad creo que en aquella iglesia en donde me congregué al principio, durante cinco años, escuché hablar muy poco de Jesús. Gracias a Dios, la historia de Jesús está en la Biblia; a ella dirigí mi mirada después de estar durante cinco años oyendo sólo lo que los predicadores querían darme. No quiero decir que durante esos cinco años no leyera la Biblia, lo que quiero decir es que durante esos cinco años sólo me ocupé de entresacar un poco de aqui y un poco de allá, sin centrarme en la persona de Jesús; cuando me dediqué a buscar información acerca de Jesús y todo lo que hizo en favor de la humanidad, descubrí que es un personaje fascinante. Honestamente creo que deberiamos investigar mucho más acerca de Jesús en las páginas de la Biblia.
En el libro de apocalipsis, Jesús le dice a la iglesia de Laodicea: "He aqui, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (apocalipsis 3:20).
En este versículo, Jesús hace una invitación a una iglesia que lo ha dejado fuera. Jesús, acusa a esta iglesia de autosuficiencia, pues ella dice: "yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad..."Jesús quiere entrar a esta iglesia, pero en su autosufciencia, esta iglesia no lo quiere dejar entrar.
En nuestros dias sucede, que, por establecer sus propios criterios, opiniones y costumbres, muchas iglesias dejan fuera a Jesús. No quiero decir que dejan de mencionarlo, lo mencionan por nombre y aun oran a él, pero tienen un conocimiento muy limitado de él. Por faltar el conocimiento preciso de Jesus muchas iglesias exaltan más sus costumbres y doctrinas favoritas que al mismo Señor Jesucristo. No es extraño que en lugar de exaltar a quien nos salvó, nos ponemos a discutir acerca de que si debemos danzar o no debemos hacerlo; si debemos bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, o bautizar sólo en el nombre de Jesús; sobre si hay infierno o no lo hay; sobre si existe el alma o no existe. etc. etc. Para justificar estos alegatos arguyen que es importante conocer la verdad, y yo ledigo: Es cierto, es necesario conocer la verdad y la verdad es Jesús, ¡La verdad es Jesús! A él debemos conocer. San Pedro dice: "Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén." (2 Pedro 3:18).
Pedro nos invita a conocer a Jesús.
Jesús, dice: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." (Juan 17:3). Aquí, Jesús, nos invita a conocerlo. En otro versículo nos dice que podemos conocerlo a través de las Escrituras, pues ellas son las que dan testimonio de él.
Jesús, dijo: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;" (Juan 5:39).
Jesús también dijo que si lo conocemos a él, conoceremos al Padre: "Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: ni a mi me conocéis, ni a mi Padre; si a mi me conocieseis, también a mi Padre conoceríais." (Juan 8:19).
Jesús nos invita a conocerlo, pues conociéndolo, conoceremos al Padre y tendremos vida eterna. Debemos leer la Biblia, pues ella nos habla de Jesús
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